La auditoría: un proceso que nadie debe temer


27 de Junio del 2018

Auditoría en Nave Industrial"La auditoría un proceso que nadie debe temer" Cuando tenemos que abrirle las puertas de nuestros almacénes naves industriales a nuestros clientes y entidades reguladoras; el estar preparados con una nave industrial en condiciones que cumplan los altos requerimientos, es la diferencia entre generar nuevas oportunidades o perderlas.

AÚN EXISTE MIEDO cuando escuchamos la frase “habrá auditoría” cuando en realidad, lo que es una herramienta idónea para poder enfrentarnos a la realidad de nuestra empresa, evaluar la gestión de los procesos internos de la compañía, identificar deficiencias y establecer acciones de mejora que permitan corregirlas.

Recurrir a una auditoría es la mejor decisión para medir cuán bien se gestionan los procesos organizacionales y la calidad del trabajo, siempre en búsqueda de cumplir los objetivos fijados y orientarse a la obtención de resultados. El propósito principal de las auditorías de gestión de calidad se define en dos palabras: mejora continua.

Cuando hagamos una auditoría, recordemos que nuestro cliente es la dirección general. La Organización Internacional de Normalización (ISO) define tres tipos de auditorías: de primera, segunda y tercera parte. La primera es la auditoría que persigue la mejora continua de la propia organización. La segunda se realiza a un proveedor para garantizar que su calidad se adecua a los estándares de calidad de la empresa contratante. La de tercera parte es una certificación o acreditación, cuando la empresa requiere ser avalada por un título.

Ahora, ¿Cuál es la definición de calidad? Sin duda, es la forma de asegurar que las cosas se están haciendo bien, a nivel financiero, de procesos, enrelación con la satisfacción del cliente y la gestión de personas. Se trata de un parámetro guía para enfocar el trabajo de nuestra organización y llevarla a la excelencia.

Es importante tener en cada área de nuestra organización a personas responsables de los procesos y que estén focalizadas en el desarrollo y mejora de los procesos que tienen asignados. Más que fiscalizador, el auditor es un asesor y sumisión es ayudar a la empresa, evaluar sus riesgos y proponer soluciones que resuelvan sus problemas. Como recomendación final, la ISO 9001 es la certificación que debería tener toda empresa, ya que es de ámbito global y aplicable a todo tipo de organización. Incluye pautas de liderazgo, desarrollo de procesos, producción, gestión de clientes, entorno social y evaluación de desempeño.

Sin embargo, no basta con obtener el título, hay que creer en ello y aplicar correctamente la filosofía de trabajo que propone ISO. Una empresa seleccionada como proveedor que no obedece a su propia certificación tendrá más serias dificultades para gestionar un gran volumen de producción y acabará perdiendo dinero debido al crecimiento exponencial de "no conformidades".


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